¿Cómo fomentar la competitividad en la empresa?

Esta es una pregunta que como gestores nos hemos hecho muchas veces al enfrentar el actual entorno, caracterizado por la globalización de los mercados, el desarrollo de la tecnología y las comunicaciones y el aumento del nivel de demanda por productos especializados que obliga a las organizaciones a identificar y desarrollar ventajas competitivas y brindar servicios y/o productos de alta calidad.

En este contexto se desarrolla una creciente importancia entre los gestores y las organizaciones por elevar sus estándares de calidad, ser competitivas y mantenerse en el mercado. Así, una organización es considerada competitiva en la medida en que es capaz de producir bienes y servicios de calidad, que logren éxito y aceptación en el mercado global.

Cumpliendo además con las famosas tres “E”: Eficiencia, eficacia y efectividad. Eficiencia en la administración de recursos, eficacia en el logro de objetivos y efectividad comprobada para generar impacto en el entorno.

Así nos vemos en la necesidad de fomentar la participación activa de todos los miembros para la mejora sostenida de productos, servicios, procesos y cultura en las cuales trabajan como estrategia corporativa; para lo cual es necesario fomentar determinadas competencias y filosofía, mirando a nuestro alrededor y adaptando las prácticas líderes del entorno, así como mirando al interior, tomando en cuenta sugerencias de empleados, innovando y fomentando la participación proactiva y el liderazgo eficaz.

Cómo fomentar la competitividad

Para lograr fomentar y mantener la competitividad en una organización es necesario fomentar tanto en la organización como un todo, como en cada uno de los empleados y actividades como:

  • Flexibilidad y adaptación a los cambios
  • Reflexión, análisis, ruptura de paradigmas
  • Cambio e Innovación
  • Proactividad
  • Reestructuración, reorganización y rediseño
  • Evaluación y revisión periódica de estrategias, procesos, sistemas.
  • Control, evaluación y retroalimentación en todos los niveles
  • Capacidad de aprendizaje
  • Orientación a resultados
  • Integración de pensamiento – acción
  • Valores compartidos
  • Comunicación abierta y fluida
  • Intercambio de información
  • Visión global
  • Trabajo en equipo
  • Enpowerment
  • Liderazgo efectivo
  • Oportunidades de desarrollo
  • Fomento y desarrollo de competencias, entendidas como el grupo de conductas que abarcan el conocimiento, habilidades, aptitudes, actitudes, motivos y características de personalidad que influyen directamente en el rendimiento de un empleado, logrando un desempeño sobresaliente o efectivo.

Estos elementos reposan en la adopción de una política y valores acordes con ellos, que permitan su instauración en la cultura organizacional y su mantenimiento; siempre con el carácter flexible y de adaptabilidad que los caracteriza.

Precisamente, a través de la cultura organizacional como de sus organismos reguladores (procesos de selección, socialización formal –inducción, capacitación- socialización informal, anécdotas, rituales, símbolos materiales y el lenguaje) se puede modificar o continuar con una determinada orientación o filosofía que contribuya o dificulte la flexibilidad, adaptación a los cambios y la competitividad de la organización.

Por ello, debe tenerse cuidado de involucrar activamente a todos los miembros de la organización y revisar periódicamente nuestros procesos para una adecuada retroalimentación de las conductas que deseemos.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*