Usar la ética para tomar de decisiones en la organización

El actual mundo organizacional en el que tenemos que desenvolvernos tenemos que hacer frente a constantes cambios, expectativas organizacionales, crecimiento y marcada competencia, por tanto no es difícil suponer que muchas veces nos sentimos presionados a tomar atajos o realizar conductas que nos permiten obtener resultados de manera rápida aunque sean un poco cuestionables.

Así surge la pregunta a la que muchas veces nos hemos tenido que enfrentar ¿el fin justifica los medios? enmarcándonos en el terreno de la ética. Ética entendida como los comportamientos correctos que realiza un individuo en base a las consideraciones morales y códigos éticos profesionales.

La ética para tomar desiciones

En estos tiempos de grandes cambios y adaptaciones al entorno nos venimos engrentando frecuentemente a los dilemas éticos, situaciones en las que debemos definir una conducta adecuada o correcta de una incorrecta. Por ejemplo ¿debo sobornar a un funcionario para realizar un proyecto que traerá beneficio para la organización, los trabajadores y la sociedad? Sin duda, es una pregunta de no fácil respuesta.

Para una toma de decisiones éticas, podemos emplear tres criterios diferentes, todos con puntos positivos como desventajas: el utilitarismo, el cual a mi parecer domina la toma de decisiones en los negocios, orientado a proporcionar el mayor bienestar a la mayoría.

Está orientado a los resultados y es consistente con los criterios de las metas, eficiencia, productividad. Sin embargo hasta que punto se pueden sacrificar los derechos de unos pocos por el beneficio de muchos. Este enfoque tiende ignorar los derechos en particular de las minorías en la organización y muchas veces puede usarse para justificar comportamientos no éticos. El otro criterio es el enfoque en los derechos, referido a la toma de decisiones consistentes con los derechos acordes con los códigos legales.

La ética empresarial

Este enfoque puede volver una organización demasiado legal, enfocándose en las individualidades y disminuyendo la productividad o eficiencia como conjunto. Un tercer criterio es el enfoque en la equidad o justicia social, en el cual los individuos imponen y cumplen reglas justas e imparciales para que haya distribución equitativa de costos y beneficios.

Este enfoque si bien protege intereses de los grupos de menor representación, al no diferenciar en base a esfuerzos o rendimiento puede reducir la toma de riesgos, innovación y productividad. Esto ilustra lo complejo de los factores a considerarse a realizar la toma de decisiones éticas.

Ahora bien, ¿Qué factores influyen en el comportamiento ético en la toma de decisiones? ¿Son los individuos o los ambientes de trabajo los que promueven una conducta antiética?, la respuesta es ambos. El comportamiento ético o no ético está en función tanto de las características individuales como del ambiente de trabajo. El estado de desarrollo moral del individuo así como su locus de control (entendido como el grado de responsabilidad que cree tener la persona sobre los acontecimientos de su vida) influyen en la elección de un comportamiento ético o no.

Las personas con un locus de control externo asumen menos responsabilidades por las consecuencias de su comportamiento y estarán más influenciadas externamente, en cambio las personas con un locus de control interno apoyaran sus decisiones en sus propios estándares de lo correcto e incorrecto. Pero no solo esto influye en la elección de un comportamiento ético o antiético, otro factor importante que afecta dicho comportamiento son las expectativas organizacionales percibidas por el empleado.

Las organizaciones, a través de sus mecanismos de regulación y control, así como socialización (léase selección de personal, inducción, anécdotas, sistema de recompensas, etc), promueven o desalientan el comportamiento ético o antiético.

Por ejemplo a través de una evaluación de desempeño en la cual se tomen en cuenta tanto el fin como los medios, el reconocimiento y ascensos a individuos con comportamiento ético en lugar de los de comportamiento antiético fomenta la toma de decisiones ética. Otro punto importante es la cultura nacional o regional donde está inmersa la organización; ya que los estándares éticos parecen variar según los países o continentes. Este es un punto a considerar cuando se tiene sucursales en diferentes países y continente y que requiere un análisis y alineación con los objetivos de la organización.

Como puede apreciarse, éste es un tema complejo sobre todo cuando se trata de juzgar las buenas decisiones, del cual sólo se pretende hacer un esbozo de los factores y criterios involucrados en la toma de decisiones dentro de la organización.

Robbins señala que los gerentes necesitan crear un clima éticamente saludable en la organización de tal manera que los empleados enfrente un mínimo de ambigüedad respecto de lo que constituye un comportamiento correcto de uno incorrecto. Por mi parte considero que el ejemplo es, en la toma de decisiones éticas, el mejor maestro.

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