Cómo ayudar al niño con problemas de aprendizaje

Es posible la detección de los trastornos del aprendizaje en el niño desde que asiste al jardín de la infancia? La mayoría de los padres pueden tolerar mejor la presencia de trastornos del comportamiento en su hijo que un mal rendimiento escolar, y sólo se deciden consultar a un especialista cuando junto a los trastornos de la conducta, aparecen dificultades escolares. Pero cómo ayudar al niño con problemas de aprendizaje:

Generalmente el diagnóstico no se realiza en las fases iniciales del rendimiento escolar alterado, sino cuando el fracaso escolar es ya un hecho consumado. Se ha observado que solamente un 7% del total de casos de mal rendimiento escolar solicitan orientación antes de la edad de seis años.

El fracaso escolar en los niños

Los estudios señalan que la edad de diagnóstico de los problemas de aprendizaje ocurren entre los ocho y nueve años, en la gran mayoría de los casos. De ahí, que la intervención y rehabilitación del fracaso escolar normalmente se lleva a cabo de forma demasiado tardía, perdiéndose de este modo eficiencia terapéutica y agravándose las dimensiones iniciales del fracaso en el niño o en el adolescente.

Dentro de la línea de investigación del fracaso escolar debe intervenir un equipo multidisciplinario formado por el neuropediatra, neurofisiólogo, psiquiatra, psicólogo clínico, pedagogo y logopeda.

Así como la experiencia de muchos educadores, especialmente de los que se dedican a la pre-escolaridad, demuestran que los niños que en el futuro van a presentar fracaso escolar, ya a la edad de tres o cuatro años presentan determinados “signos” que los diferencian del resto de sus compañeros. El reconocimiento del estado de madurez e integridad del cerebro por el neuropediatra, es fundamental en la evaluación del fracaso escolar. Muchos handicaps en el aprendizaje son producidos por una disfuncionalidad en el sistema nervioso del niño.

Cuando ha existido un sufrimiento intenso que produce lesión cerebral, se observan los llamados signos neurológicos mayores, siendo los más frecuentes la hemiplejia o hemiparaseia. Estos signos neurológicos mayores son de fácil diagnóstico por la evidencia de sus manifestaciones clínicas.

Muchos niños con dificultades de aprendizaje no presentan signos, sino otros de menor intensidad y de menor gravedad, que afectan no tanto a la estructura como a la función de las distintas áreas cerebrales, éstos son los llamados signos neurológicos menores, que con gran frecuencia se encuentran presentes en la exploración neurológica del niño con fracaso escolar.

Los signos neurológicos menores no implican necesariamente una lescividad pero sí una alteración en el funcionamiento de la corteza cerebral, siendo signos de disfuncionalidad cerebral. Estos signos neurológicos menores más significativos son: trastornos de la coordinación y del equilibrio, disdiadococinesia, hiperactividad, retraso en la adquisición del lenguaje, dificultad en reconocer derecha/izquierda, pobre coordinación oculomanual, etc.

Cuando se comparan niños normales con aquellos que presentan trastornos de aprendizaje, el número de signos neurológicos menores durante el examen es mucho mayor, como clara indicación de su grado de disfunción cerebral. Dentro del diagnóstico interdisciplinario del fracaso escolar, ocupa lugar revelante la utilización del electroencefalograma (EEG), especialmente en los casos que se sospecha la existencia de lesión o disfunción cerebral.

La evidencia del fracaso escolar, junto a los problemas de aprendizaje se aprecian trastornos electroclínicos, se hace necesario el tratamiento médico adecuado junto con la rehabilitación de los trastornos del aprendizaje. En la práctica clínica se observa que el porcentaje de niños con trastornos en el EEG es muy superior en aquellos casos en que existe fracaso escolar.

El neurofisiólogo, en la valoración del niño, nos aporta importantes datos disgnósticos (grado de madurez, disfunción o lesión cerebral) y datos pronósticos (tipo de tratamiento a seguir, de acuerdo a que existen alteraciones o no).

Se realizó una investigación sobre discriminación de preescolares normales y aquellos con riesgos de fracaso escolar, por medio de la exploración neurológica a las edades de tres y cinco años.

El examen neurológico en este último grupo tenía también un valor predictivo con respecto a la clase de escuela a asistir cuando tenga siete años. Los hallazgos sugieren que un simple examen neurológico pueden ayudar a la identificación precoz de los niños preescolares (jardín de la infancia) que están con riesgo de sufrir dificultades para el aprendizaje.

Ahora señalaremos algunos factores de riesgo, que pueden ocasionar problemas en el aprendizaje escolar. Según la experiencia clínica y los trabajos epidemiológicos, se consideran entre los principales factores de riesgo los siguientes:

1.- Los trastornos perinatales

Los niños con fracaso escolar tienen incidencia de haber presentado antecedentes de alteraciones durante la gestación o embarazo, el parto o después del parto. La frecuencia de partos distócicos (cesárea, presentación podálica o de nalgas), con anoxia, duración prolongada del parto, empleo de forceps, presencia de cefalohematoma, hiperbilirrubinemia, etc. resulta relativamente frecuente en estos niños, así como también los procesos infecciosos virales del sistema nervioso y las fiebres de larga evolución.

2.- Los trastornos del desarrollo neuromotor

Se observa que los niños con fracaso escolar tienen una elevada incidencia de retraso en la adquisición de pautas neuromotoras básicas como: la edad de comienzo para sostener la cabeza, para sentarse, caminar y la edad de aparición y desarrollo del lenguaje.

3.- Los trastornos neuro psicológicos

Cuando se realizan evaluaciones clínicas individualizadas en niños de edad pre-escolar, candidatos a fracaso escolar, se observan niveles de rendimiento neurofuncional atrasados, comparativamente con sus compañeros tales como: torpeza en ejecuciones motrices, trastornos del tono muscular, de los reflejos y rendimiento psicomotor por debajo de la edad real.

Dificultades en la definición de la lateralidad tanto manual, ocular y podálica (derecha o izquierda). Dificultad en el lenguaje oral tanto en la articulación como la comprensión y expresión. Los niños con alto riesgo de fracaso escolar llegan a presentar hasta un 75% de los casos, dificultades de lenguaje cuando se encuentran en edad escolar.

4.- El ambiente sociocultural familiar poco estimulante

El riesgo de fracaso escolar es mucho más elevado en los niños cuyo contexto familiar tiene un bajo nivel de formación cultural. En primer lugar, no existe motivación dentro de la familia hacia el aprendizaje, ni tampoco hacia la lectura.

La motivación hacia la lectura es uno de los factores que mejor previenen del fracaso escolar, tal como ha sido señalado por diversos autores. En segundo lugar, existe una gran pobreza en el manejo del vocabulario usual, el niño llega a la escuela con poca capacidad para iniciar con éxito el aprendizaje de la lectoescritura.

Frente a estas dificultades, es importante por lo tanto la PREVENCION primaria del fracaso escolar, considerándose como prevención primaria aquella que pretende impedir que se produzca o limitar la incidencia del mismo. El ámbito de acción de la prevención primaria es el niño en edad pre-escolar, especialmente entre los 3 a 5 años de edad.

Si remontamos a las fases iniciales del desarrollo de la vida, también encontramos factores de riesgo de presentación del fracaso escolar, como comentábamos anteriormente. Un niño de “alto riesgo” es aquel que presenta coincidencia de factores biológicos, psicológicos y sociales que hacen prever la posibilidad, que en un futuro más o menos próximo puede sufrir trastornos de conducta, retrasos en el desarrollo y enfermedades en mayor proporción y frecuencia que el resto de la población.

La prevención primaria del fracaso escolar pretende pues, identificar los factores de riesgo para iniciar las medidas profilácticas o terapéuticas que limiten su aparición en edad escolar.

El diagnóstico escolar para problemas de aprendizaje

Con relación a la eficiencia del tratamiento y por ende el pronóstico del fracaso escolar, también debe considerarse ciertos factores como son:

El diagnóstico precoz de las dificultades escolares, ya que las posibilidades de intervención en casos de fracaso escolar consumado son siempre menores que cuando el tratamiento correctivo se lleva a cabo en edades tempranas. Esta afirmación es válida para cualquier tipo de fracaso escolar, pero muy especialmente en los déficit del componente neuro madurativo, ya que el sistema nervioso tiene una mayor plasticidad en niños de menor edad.

Usualmente, el bajo rendimiento escolar depende de más de dos factores causales, de ahí la necesidad de un diagnóstico multidisciplinario del fracaso escolar como paso previo a la intervención. La evaluación psicológica y pedagógica puede resultar insuficiente si, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, no se incluye una orientación médica.

Sirve de ejemplo el trastorno por déficit de atención con hipercinesia, en el que se descubren anomalías electroclínicas en el electroencefalograma que hacen aconsejable un tratamiento neuro farmacológico, paralelamente a la rehabilitación psicopedagógica.

Si bien, la intervención en todo rendimiento escolar es un proceso que actúa directamente sobre el niño, no puede dejarse de vista la interacción del ambiente familiar, escolar y social, ya que el éxito o el fracaso del niño en sus estudios está mediado por su entorno.

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